Lugar
SALA DORA CATARINEU
Inicio
31 ENERO
Fin
12 ABRIL
En abril de 1986, la central nuclear de Chernóbil sufrió uno de los mayores accidentes de la historia, considerado uno de los peores desastres medioambientales del planeta. La cantidad de material radiactivo liberado fue 500 veces superior a la
bomba de Hiroshima en 1945. La población de Ucrania quedó marcada por la emigración forzada, la muerte y el miedo. Se estableció una zona de exclusión de 30 km alrededor de la central, y aunque más de 600.000 personas resultaron afectadas,
aún hoy no existen conclusiones claras sobre la verdadera magnitud del desastre.
Quintina Valero viajó en cuatro ocasiones a Ucrania. Allí investigó, convivió y se expuso a la radiación para conocer de cerca esta realidad y retratarla. Estas fotografías son un testimonio de resistencia y dolor, de la vida de quienes siguen conviviendo
con el legado tóxico de un enemigo invisible: la radiación. Una herida que, agravada ahora por la guerra en Ucrania, proyecta un impacto aún incalculable sobre estas tierras y sus habitantes.